La base de la soberanía
Durante los años de la blogsfera decíamos a menudo que la potencia de una comunidad es la calidad de sus conversaciones. Era una idea muy habermasiana. Pero aplicada al momento explicaba bien el fundamento del optimismo en un mundo en el que la comunicación distribuida amenazando con trastocar las viejas estructuras de poder y abrir una perspectiva de abundancia.
La soberanía comunitaria ya no era un sueño, era una realidad que impulsaba una sociedad nueva. En su forma más básica era el resultado de poder elegir en qué conversación se quería vivir. Esa libertad, inimaginable antes de Internet y después de las redes sociales consiste simplemente en elegir qué queremos aprender y qué queremos hacer.
Cuando comenzó a extenderse las comunidades digitales, infinitamente diversas pero solapadas entre sí, abrieron la conversación y el espacio público a nuevos temas y experimentaron nuevas soluciones sin depender del beneplácito de ningún poder establecido. Del software y el hardware libre a Open Source Ecology y sus derivados, emergía por todos lados un nuevo comunitarismo creador de nuevos comunales universales.
Cuándo perdimos la soberanía
La primera víctima de las redes sociales centralizadas fueron las comunidades digitales y el carácter diferenciado de sus agendas temáticas. Los medios, que en principio fueron los grandes beneficiarios, devolvieron el favor con hype gratuito. Twitter y compañía les permitían recuperar terreno frente a la blogsfera y volver a situarse como los monopolistas del agenda setting.
Pero la alegría les duró sólo unos años. Centralizar una red de información es centralizar el poder que esa red ostenta. Y la Big Tech, empoderada no iba a entregar indefinidamente ese poder a los medios. Prefería usarlo para hacer caja. En 2013 Facebook pasa definitivamente a la ordenación algorítimica. Twitter lo hará en 2013. El objetivo, maximizar el enganche y la interacción. Y nada mejor para eso que alimentar la animadversión, el conflicto y el shock.
Una nueva dinámica social estaba en marcha y se colaba por todos los espacios sociales. Donde el algoritmo no llegaba, llegaban agregadores como Slack. Trump y los brexiters supieron verlo y usarlo electoralmente. Bannon lo convirtió en una corriente social global conspiranoica, negacionista y cada vez más abocada al reencantamiento del mundo. Al final la política entera acabó siendo una sucesión de click-baits que invadió toda la conversación pudriendo el espacio y las perspectivas sociales sin llevar a ningún lado. Ezra Klein lo resumía así la semana pasada:
La política, en todo el mundo occidental, se ha vuelto más caótica y descontrolada desde que empezamos a delegar nuestra visión del mundo y de nosotros mismos a algoritmos que solo buscan la interacción y el beneficio. Hacer que el entorno general de la comunicación política sea más histérico y escandaloso no genera sociedades más justas ni líderes más sabios. Los hábitos deliberativos son buenos para las democracias, pero malos para los retuits.
Cómo recuperar la soberanía comunitaria
1. Amplia la mirada para ganar nuevos contextos
La información que comemos da forma a en quiénes nos convertiremos. Si queremos convertirnos en alguien mejor y habitar una comunidad mejor, tenemos que alimentarnos de información que nos permita madurar y aprender, porque aprender sirve para aportar más y mejor. Así que, si de verdad quieres recuperar soberanía, reduce el tiempo de exposición a la televisión y ponte lo más lejos posible del alcance de las tertullias, los debates y el cotilleo político. Son parte de un ciclo de espectáculo, indignación y pasividad que succiona energías más útiles en otro lado.
Busca medios del resto del mundo y suscríbete a sus feeds de opinión, ahí te será más fácil discriminar los contenidos que sólo hacen parte de las batallitas entre banderías locales. No te preocupes por los idiomas, los principales navegadores traducen ya bastante bien de casi todos los idiomas. Selecciona los articulistas que más te aporten, los que presenten nuevas ideas y personas. Síguelos con un lector de feeds. Busca las noticias que apunten cambios de fondo que estén gestándose. Si quieres instala Nisaba, un lector de feeds que te facilitará el trabajo y que te premitirá usar la IA para localizar noticias y discursos disruptivos si tienes más fuentes de las que puedes seguir en tus ratos libres.
2. Haz foco en los temas que alimentan a tu comunidad
No se trata sólo de ampliar el contexto, también de hacer foco en las cosas que de verdad os aportan e importan. Puedes poner agentes a hacer búsquedas temáticas por la web. Puedes usar Telex para escanear cientos de medios en decenas de idiomas buscando entre los resultados de Google News y filtrándolos luego con Gemini para encontrar lo que de verdad buscas. De cientos de coincidencias te propondrá alrededor de una decena para tu consideración.
3. Une todo con todo y publica lo que vaya sedimentando
Al final siempre volvemos al blog comunitario. Sólo que ahora usamos un software a medida hecho por nosotros mismos. Nammu es un software de blog, pero además gestiona itinerarios formativos, newsletters, podcasts, páginas estáticas, diccionario... todos los formatos que puedes usar para sedimentar y dejar por escrito los resultados de los debates.
Además, no solo envía cada cosa que publiques al Fediverso, puede leer las feeds generadas por Telex y Nisaba y publicarlas también en el Fediverso como noticias. Y puedes impulsar y republicar comentarios o respuestas realizados con las cuentas personales de tu comunidad, que aparecerán en la página de perfil del blog/comunidad.
Si sigues usando redes sociales o un programa de mensajería como Telegram, Nammu también se encargará de mandar los contenidos a tus canales. En nuestro caso, nuestro canal de Telegram.
4. Incorpora a los demás
Monta un nodo comunitario en el Fediverso, centrado en tu comunidad pero abierto al mundo. Para eso creamos Uanna. Así las noticias que unos y otros vayáis seleccionando podréis comentarlas online desde cuentas personales y comenzar a convertirlas en conversación online. Es decir, podréis empezar a usar las noticias recogidas y los contenidos que publiquéis en el blog como vuestra agenda de debate online.
Y ya al margen de Internet, nuestro consejo es: quedad regularmente, la conversación en vivo es tan importante o más que la conversación por escrito.
¿Y ahora?
Durante el último año hemos construido y liberado un conjunto de herramientas para facilitar a comunidades de todo tipo recuperar soberanía sobre su propia conversación. No son perfectas y no dejemos de intentar perfeccionarlas. Pero lo verdaderamente importante es entender que ninguna herramienta sirve para romper la pasividad.
Lo que devolverá la autonomía a tu comunidad, lo que desperatará las ganas de aprender y vivir, no vendrá de ninguna nueva funcionalidad, sino de vuestra capacidad para conversar honestamente, aprender y hacer juntos.