Por qué el sistema da por perdidos a los jóvenes
Acéptenlo, los jóvenes están enfadados -y con razón- porque quieren ser socialmente útiles y personalmente autónomos y no les dejan. Si facilitamos herramientas para conquistar el trabajo y la soberanía personal no se verán atraídos en masa a la ludopatía cripto ni la desesperanza; si tienen oportunidad de viajar como cooperantes a proyectos reales de infraestructuras básicas en las que puedan poner en utilidad lo que estudiaron -desde la FP básica a las ingenierías- plantarán cara a las racistadas cuando vuelvan; si les dan un lugar real en la protección civil, no un chaleco y una gorra para tenerlos de pasmarotes, preferirán poner el cuerpo a jugar a las tormentas tuiteras; y si pueden rehabilitar casas y llevar vidas mejores repoblando y recuperando el territorio, no acumularán odio en cada pago del alquiler madrileño, zaragozano o sevillano.