Momentos de «Ruralidades Digitales»
Imágenes y gestos de los momentos de charla y descanso del encuentro «Ruralidades Digitales».
Trabajo, tecnología y comunidad para una sociedad de abundancia
Imágenes y gestos de los momentos de charla y descanso del encuentro «Ruralidades Digitales».
De las costureras precarizadas que Inditex y El Corte Inglés organizaron en falsas cooperativas a las cadenas globales de Mondragón donde la desigualdad es brutal, la historia nos enseña que la forma jurídica «cooperativa» puede ocultar la peor subordinación. Los maximalistas proponemos otra vara de medir: una cooperativa de trabajo asociado sólo merece ese nombre si quienes trabajan gobiernan de verdad su hacer, comparten el saber, ensanchan su libertad material y construyen abundancia para toda la comunidad.
Cuando el crecimiento del sistema tiende a ser cada vez más antihumano, la alternativa no puede ser el decrecimiento, porque sin cambiar la forma de producir y distribuir, el decrecimiento será aún más inhumano que el crecimiento. Sólo la abundancia es alternativa porque ni sobra nadie ni hay escasez buena. El futuro de la Humanidad pasa por desarrollar un sistema económico que persiga la satisfacción directa de las necesidades humanas.
La tecnología ocupa un nuevo lugar en la literatura. Ya no sentimos vértigo ni asombro ante ella. Sólo desazón y ajenidad. Y sin embargo, una literatura de la abundancia que pase del ensayo a la ficción es más necesaria que nunca para reapropiarnos de lo digital.
«Cómo perder un país», de Ece Temelkuran eplantea que no basta con denunciar el populismo; hay que construir una causa universalista capaz de devolver futuro, esperanza y sentido colectivo.
La tragedia real, cotidiana, es la de la propiedad privativa, no de los comunales. A día de hoy, en buena parte del interior de la península, la propiedad privativa es un agente de desertización industrial y natural. La única tragedia del comunal es su ausencia.
¿Cómo difundimos el espíritu comunitario y la idea de que lo que genera esa sensación de pertenencia que tantos ansían tanto no es sino el aporte a la comunidad o comunidades de las que son parte? ¿Cómo ponemos cuestiones como el trabajo, la amistad o la estabilidad de la pareja sistemáticamente devaluadas, en el centro de la conversación de nuevo?
En el mundo post-globalización abierto por el Brexit y el primer triunfo electoral de Trump las «reglas de conflicto» son mucho más explícitas y brutales. Sobrevivir en él implica desarrollar capacidades de resistencia y resiliencia de nuevo tipo. La guerra de Israel y EEUU contra Irán nos deja al menos media docena de lecciones válidas en ámbitos cotidianos que van más allá de la Geopolítica.
Por primera vez en mucho tiempo, un libro que intenta afirmar el universalismo agita al progresismo estadounidense. Es importante, sin superar el relativismo posmoderno no se podrán superar las consecuencias del identitarismo y los principios que socavan los servicios universales básicos. Sin embargo, la fundamentación de Boehm parte de una marcha atrás hacia el idealismo filosófico segando la capacidad de su propuesta para afirmar un futuro realmente humano para todos.