Repoblar no es para todo el mundo
La repoblación rural en España no se resolverá solo con políticas públicas ni con incentivos demográficos. El verdadero desafío es económico: los pueblos necesitan nuevos proyectos productivos que diversifiquen una economía rural dominada por servicios de bajo valor añadido. Repoblar no consiste simplemente en atraer población, sino en generar actividad económica, comunidad y nuevas formas de trabajo desde el territorio. Cada vez más iniciativas demuestran que pequeños grupos organizados pueden crear proyectos viables en el rural, de pequeña escala pero conectados con mercados mayores y capaces de ofrecer nuevas perspectivas de vida en los pueblos.
La repoblación se define desde abajo
Ayer Esteban Hernández, acababa un artículo de análisis sobre las actitudes electorales en el rural leonés con un párrafo para enmarcar:
Hay que recordar que en Castilla y León y en España hay muchas zonas que se parecen a El Bierzo. Sus características pueden ser distintas, pero viven el mismo agotamiento y falta de salidas, y la misma sensación de que, de seguir así, sus pueblos están condenados. Son territorios que han visto cómo la pérdida de vigor y de servicios ha tendido a concentrar la población en las cabeceras de la comarca, y cómo desde allí se marchaban a la capital de la provincia, y de allí a Madrid. (...)
No se trata de la despoblación [en estas zonas], sino de la ausencia de un proyecto para ellas. Lo que está de fondo es la falta de imaginación política para conseguir que los recursos y las poblaciones no se concentren cada vez más en las grandes ciudades. Es la falta de un proyecto de país que genere oportunidades en territorios alejados de las conexiones globales.
La cuestión, como siempre es el quién. Quién, cuando menos, esbozará y pondrá en marcha ese proyecto.
Nosotros no hemos desesperado de las instituciones y el mercado, pero siempre hemos dicho y creemos cada día más que, aunque las instituciones y el mercado ayuden, la clave es la comunidad organizada para producir y por tanto generar perspectivas vitales viables y diversas.
¿Qué necesita la economía de los pueblos?
Si hacemos caso al INE y buceamos seleccionando los pueblos de menos de 5.000 habitantes los resultados no responden al cuadro que se hace la mayor parte de las personas: la agricultura y la ganadería suponen sólo 19,5% del PIB rural. Es 5 veces más que la media española, pero no deja de ser una quinta parte. Por otro lado, la construcción no pasa del 6,5% y la industria tan sólo significa un 12,8%. La mayor parte del pastel, más de un 61%, es sector servicios. Y si escarbamos un poquito más, veremos que estos servicios están muy concentrados en torno al empleo público, la hostelería y el turismo. Es decir, la economía rural es una economía de servicios de poco valor añadido.
Por eso, repoblar no es traer mano de obra a un sector primario que no deja de ser muy minoritario. Los pueblos no necesitan sólo relevo generacional para agricultores, ganaderos y oficios. Repoblar es diversificar con sentido una economía de servicios.
Los repobladores que necesitamos
La repoblación no es una cuestión meramente demográfica. No se trata, simplemente de traer gente. No vale con traer jubilados, por ejemplo, porque los servicios que precisan, la famosa economía de los cuidados, se caracteriza por salarios bajos y condiciones precarias. Tampoco la repoblación se hace con temporeros, porque si no se diversifica la economía no tendrán empleo el resto del año ni salarios mejores en el horizonte.
Repoblar no es estar en el rural. Repoblar es hacer nuevas cosas productivas desde el rural.
Por eso no todo el mundo puede ser un repoblador. En esta fase en la que estamos, un repoblador no es alguien que llega al pueblo para buscarse la vida porque, sencillamente, no la va a encontrar. Un repoblador hoy es alguien que llega para aportar nuevos modos de vivir y trabajar en y desde el pueblo; no viene para retirarse del mundo, sino para llegar al mundo desde un lugar nuevo. Tampoco alguien que entiende el rural no como un refugio, sino como el lugar donde puede unirse a otros para crear nuevas formas de producción, comunidad y cultura.
No necesitamos que estés aquí, necesitemos que hagas aquí. La repoblación es una causa y un proyecto de vida, no la forma de envolverse por un paisaje ni un retiro para protegerse del mundo. De nuevo: no es para todo el mundo. Hace falta algo especial que no todo el mundo tiene: coraje.
Hace unos años a la mayoría le hubiera parecido una locura abrir un colegio Montessori en la Sierra Suroeste extremeña, hoy atrae familias de medio mundo.
Levantar un estudio de grabación en una huerta en mitad de un llano en el que los cultivos se pierden en el horizonte se pensaba ingenuo hace 15 años. Ahora es toda una institución que trae músicos de todo el mundo y junta a cientos de personas todos los meses.
Hacer hackatones y kits de hardware libre parecía a muchos demasiado sofisticado para el rural.
Incluso cuando hablaban de digitalizar pequeños gallineros educativos
Ni hablar de mudarse a Alburquerque para vender desde ahí IA Generativa a la Big Four antes del boom ChatGPT...
Podríamos seguir con todo tipo de ejemplos, pero lo importante es el patrón que emerge de ellos. Se trata de actos de coraje colectivo, protagonizados por grupos de tan sólo dos o tres personas que crean:
- Emprendimientos colectivos lejos de los mitos y prácticas del startupismo que,
- Conjugan aporte directo a las necesidades del entorno con clientes más allá de la región y aunque
- Nacen de proyectos vitales originales y propios del grupo fundador, en el medio plazo
- Integran nuevos socios/trabajadores tanto del entorno como llegados expresamente para trabajar en ellos.
¿Qué debes traer contigo si quieres ser un repoblador?
Sobre todo, tu imaginación, coraje y capacidad de observación. Hay oportunidades debajo de las piedras, pero hay que saber mirar debajo de las piedras para no temer voltear la que nadie más sabe distinguir. Así que lo primero es... venir, observar y dar forma paso a paso a tu micro-grupo repoblador. Cuenta con nuestra ayuda en todo el proceso desde la idea original hasta el despegue.
Y no olvides: la oportunidad superadora que te da la repoblación no es reducir costes, ni recibir apoyos, aunque ambas cosas estén presentes y hagan todo más fácil. La verdadera oportunidad es crear para ti y los tuyos un nuevo modo de vivir con más sentido, más libertad, más bienestar y más sentimiento de comunidad. Un modo de vivir que disfrutar y del que sentirse orgulloso en comunidad.