¿Qué necesitas para teletrabajar desde un pueblo?
Para teletrabajar cómodamente desde un pueblo necesitas tres cosas básicas: conexión por fibra óptica, buena cobertura 5G para el periodo de aterrizaje y un espacio de trabajo adecuado (coworking o vivienda preparada). Antes de mudarte, comprueba las zonas blancas y grises de despliegue digital, la cobertura 5G y busca un lugar de trabajo lo más rural-hipster posible. Y cuando llegues... adapta tus horarios para disfrutar de un mejor modo de vivir.
Disponibilidad de acceso por fibra óptica
Sí, necesitas conexión de fibra óptica para teletrabajar comodamente desde el rural. No lo relativices.
En la península muchos pueblos tienen acceso a Internet por fibra óptica. Pero incluso dentro de los pueblos que lo tienen, hay zonas grises -sólo un operador tiene un plan de inversión para llegar a ellas en un plazo de tres años- y blancas -ni hay operador ni se le espera.
Así que antes de ponerte en marcha comprueba que en el casco de los pueblos que te interesan no haya zonas blancas.
Localiza la disponibilidad de fibra en tus posibles destinos
Busca los pueblos que te interesan en este mapa de zonas grises y blancas de despliegue de fibra óptica.
Cobertura 5G
Al principio, cuando aterrices, probablemente no tengas una casa propia ni un coworking al que ir a trabajar por las mañanas. Nuestra experiencia es que, lo mejor, es contratar un servicio de Internet móvil 5G con un router propio. De hecho, mantenemos 3 líneas para dar apoyo a repobladores, estudiantes de prácticas y proyectos como el centro especial de empleo creado por nuestros amigos de Integralia el año pasado en Burguillos.
El 5G no sustituye a la fibra: con ellos no podríamos mantener servidores web por ejemplo. Pero tanto para ocio -ver tus plataformas de vídeo o jugar a tus videojuegos favoritos- como para trabajo es generalmente suficiente para un equipo pequeño.
Localiza la disponibilidad de 5G móvil en tus posibles destinos
Busca los pueblos que te interesan en los mapas de cobertura de Vodafone, Telefónica y Orange.
Un espacio de trabajo
Una de las razones para venir a vivir al rural es poder comprarse una casa amplia. Pero aunque le tengas ya echado el ojo antes de venir, no la vas tener lista y conectada el primer día, ni trabajar aislado suele ser gratificante a medio plazo.
Por nuestra experiencia recomendamos trabajar en un coworking, compartiendo espacios, máquina de café, impresora, almuerzo y conversaciones. Hay coworkings maravillosos por toda la España rural. Éste del vídeo, por ejemplo, está en un pueblo de Toledo y tiene un enfoque muy internacional.
Hay coworkings rurales de todo tipo. ¿Qué es importante? Que tenga buena fibra, que esté bien aislado y climatizado y que sea bonito y luminoso. No vienes a un pueblo a trabajar en un sitio feo, frío en invierno o caluroso en verano. Y los coworking rurales montandos desde lo público no suelen ser nada cool. Así que no te cortes: cuanto más rural-hipster mejor. Creenos. Es de las mejores cosas que han traído ya los repobladores a los pueblos.
Además, la Fundación Repoblación ofrece coworking gratuito a los proyectos y personas a los que ayudamos a aterrizar en Burguillos, y este año empezaremos a construir otro en la Candela, en Valverde.
Si no hay coworking en el pueblo que te interesa
- Habla con el ayuntamiento, probablemente tengan una biblioteca o un espacio por arreglar en algún lugar de pueblo que te sirva, no sólo a ti sino a repobladores, veraneantes y teletrabajadores que vayan por temporadas. Ofrécete a echar una mano en los arreglos y atenderlo sin coste. Seguramente si no lo han hecho ya es porque no tengan recursos para contratar a nadie. Ofrécete a abrir el espacio diariamente y mantenerlo cuidado. Cuando seáis más, organiza un turno de apertura y un fondo a escote para café. Puede acabar siendo la cooperativa o la asociación de repobladores del pueblo.
- Si no hay espacios en el pueblo, alquila un pequeño almacén o casa de desahogo. No te costará mucho arreglarla y el alquiler seguramente no alcance lo que te cuesta un puesto de trabajo al mes en un coworking de Madrid o Barcelona. Corre la voz y pon algunos carteles por donde pasen turistas y veraneantes. Seguro que más temprano que tarde encuentras personas dispuestas a compartir los costes contigo y seguro que acabáis organizando más cosas juntos.
Rediseñar tus horarios

Reorganiza tus horarios con una nueva lógica. No te has venido al rural para disfrutar de todo ésto sólo el fin de semana. Piensa que, de entrada, cada día tiene dos horas más, las que perdías en transporte en la ciudad.
Cambiar el chip es descubrir tus nuevas opciones y explorarlas sin angustia. Puedes dedicar una hora antes de trabajar a pasear por el campo y charlar con tu pareja. O simplemente puedes ir a desayunar tranquilamente al bar. En nuestro pueblo una tostá gigante con tomate y jamón ibérico cuesta 2,6 euros y las famosas perrunillas 1 euro, te lo puedes permitir. También puedes ir al mercado a comprar churros de toda la vida hechos con masa madre en buen aceite y llevarte carne rica para descubrir los placeres de la olla lenta. Y al fin del día, cuidar un huerto o simplemente darte tiempo para leer en un sitio bonito y participar luego en algún club de lectura, hay en casi todos los pueblos.
Y una recomendación más: haz tu aporte, únete a alguna asociación cultural, a grupos locales de senderismo, a voluntariados locales o a lo que tenga fuerza en el pueblo. Y si quieres contribuir al proyecto repoblador, en la Fundación Repoblación tenemos una decena de proyectos en los que puedes echar una mano e incluso si vas a un pueblo en el que no estemos presentes y no estemos ya colaborando con amigos locales, estaremos encantados de darte apoyo.