El comunal como eje de la organización
El desarrollo del comunal comunitario es el núcleo de la vida colectiva. Una organización que aspire a implementar este modelo debe partir de una comprensión clara: el comunal no es un recurso o un activo más, sino la base de su existencia y su principal objetivo.
Fundamentos para el desarrollo del comunal
Los comunales no son solo bienes comunes agrarios o forestales. El modelo que nos interesa es aquel que:
- Se crea mediante el trabajo.
- Utiliza tecnologías que socializan el conocimiento y la información.
- Aporta mejores productividades al trabajo y sostenibilidad a los recursos.
- Involucra a las personas en el desarrollo consciente y no mercantilizado de sus necesidades.
El comunal de una organización que ha implementado la centralidad del trabajo tiene tres dimensiones interrelacionadas:
- Comunal mercantil: bienes materiales, infraestructuras, herramientas y ahorros que aportan seguridad y capacidad de trabajo.
- Comunal de conocimiento: saberes, tecnologías, modos de organización, documentación y aprendizaje acumulado.
- Comunal relacional: rutinas, costumbres, relaciones interpersonales, afectos y confianza mutua.
El objetivo primario debe ser aumentar el comunal de conocimiento y sostener el relacional, arriesgando lo menos posible el mercantil.
Principios de organización para el comunal
- Unicidad de la comunidad: La colectividad es una única comunidad que genera y cuida un único comunal. Esto implica cosas como no dividir en grupos no relacionados con el trabajo («fundadores/nuevos», «viejos/jóvenes», «hombres/mujeres»), reducir al mínimo las jerarquías internas («jefes/subordinados», «propietarios/asalariados»).
- Centralidad del trabajo: El comunal es el sedimento que queda del trabajo colectivo o dicho de otro modo: todo lo colectivizado más todo lo creado juntos. Para desarrollar el comunal comunitario sin trabas se necesita implementar la centralidad del trabajo antes.
- Responsabilidad colectiva: El comunal es indivisible, así que también lo es la responsabilidad del trabajo que lo alimenta: todo lo que se hace, se hace entre todos. Ante el error, todos aprenden y buscan soluciones juntos, no se busca a quién culpar por los errores. La cultura de la culpa es enemiga de la responsabilidad y fomenta el miedo. Esto llevado al máximo significa orientarse a un modo de vivir el trabajo caracterizado por:
- Igualdad de las tareas: todas las tareas necesarias son igualmente importantes. Todos deben poder realizarlas y, si no saben, aprender a hacerlas.
- «Decide el primero en enfrentar un problema»: quien detecta una necesidad asume la responsabilidad de resolverla. No hay especialistas exclusivos, todos intentamos ser pluriespecialistas.
Compromisos personales
Compromiso de escucha
- Escuchar al otro y al mundo. Esforzarse en la intervención clara y con aporte.
- En lo inmediato: que nunca haya dos comuneros hablando al mismo tiempo. Al ser interrumpidos, callamos.
- Estar al tanto del tiempo presente, la realidad, las noticias y novedades culturales, científicas y sociales.
Compromiso de ahorro en común
- La cooperativa satisface las necesidades distintas de todos, evaluadas por cada miembro y ponderadas con la situación colectiva (Principio de Retribución suficiente e igualitaria).
- Minimizar los ahorros particulares. Idealmente todo el ahorro se integra en el comunal porque la seguridad de todos y de cada uno no viene del ahorro individual, sino del trabajo colectivo y el comunal.
Compromiso de refundación
- La máxima cohesión y seguridad del proyecto colectivo necesita de la máxima autonomía de sus miembros. Hemos de tomarnos esa autonomía como un compromiso personal al punto de sentirnos capaces de recrear el comunal y la comunidad desde cero por nosotros mismos si fuera necesario.
- Saber que cada uno de los demás es capaz de sostenerlo todo -aunque fuera a una escala más pequeña- es la única garantía de que nunca nos faltarán fuerzas.
Pasos prácticos para la implementación inicial
- Diagnóstico del comunal existente. Identificar y poner en común los tres tipos de comunal que ya se poseen (mercantil, de conocimiento, relacional) y sus fortalezas y debilidades. Hacerlo visible para toda la organización.
- Debate y adopción de los principios fundamentales. Realizar asambleas para discutir y adoptar formalmente principios como «Unicidad de la comunidad», «Centralidad del trabajo», «Igualdad de tareas», «Ausencia de culpa» y «Responsabilidad colectiva». Asegurar que se entienden y comparten.
- Formalización y visibilización de los compromisos personales. Establecer un momento anual de renovación de los tres compromisos personales básicos (escucha, ahorro en común, refundación).
- Revisión de tareas y procesos. Mapear todas las tareas necesarias para el funcionamiento de la organización. Asegurarse de que todas son conocidas y que todos los miembros pueden realizarlas o están aprendiendo a hacerlo. Eliminar cualquier división del trabajo que cree especialistas exclusivos, privilegios o compartimentos estancos.
- Implementar la «regla del primero». Establecer un protocolo donde la primera persona que detecte un problema (una mesa sucia, un correo sin responder, una avería) asume su resolución. Fomentar la iniciativa y eliminar la espera de instrucciones.
- Crear espacios de formación y estudio. Invertir tiempo y recursos en la formación cruzada. Que los miembros enseñen a otros sus áreas de conocimiento. Aprender juntos es la base del comunal de conocimiento.
- Revisar la política retributiva y de ahorro. Alinear la retribución de acuerdo al principio de suficiencia e igualdad, y establecer mecanismos claros para que todos los ahorros y excedentes se reinviertan en el comunal (infraestructura, formación, bienestar colectivo), no en beneficios individuales.
- Establecer rutinas de comunicación y revisión. Crear espacios regulares (diarios o semanales) para compartir el estado de las tareas, la prensa y la realidad social. Incluir momentos formales e informales (como comidas colectivas) para fomentar la escucha y la construcción de comunal relacional.
- Documentar todo el proceso. Registrar los aprendizajes, los errores y los éxitos. Crear una memoria colectiva accesible para todos. Esto construye comunal de conocimiento y permite la mejora continua y la acogida de nuevos miembros.
- Evaluación y refundación periódica. Realizar evaluaciones regulares (anuales) del estado del comunal, renovando los compromisos y ajustando el rumbo. Estar preparados para empezar de nuevo si fuera necesario, confiando en el aprendizaje acumulado como principal activo.