¿Qué hacer con las Redes Sociales?
Las redes sociales no solo cambiaron cómo nos comunicamos: reconfiguraron la arquitectura de Internet, concentrando poder, datos y capital en manos de la Big Tech. Explicamos por qué desde el maximalismo hemos criticado siempre ese modelo, qué alternativas existen para una Internet distribuida y cómo herramientas como Nammu permiten recuperar soberanía digital sin depender de las plataformas centralizadas pero sin abandonar tampoco a los adictos al algoritmo y el «timeline».
¿Por qué hemos estado siempre en contra de las redes sociales?
Porque han sido -y siguen siendo- un actor fundamental en la centralización de Internet. Las consecuencias son hoy bien conocidas:
- Concentración del poder digital que estaba distribuido o distribuyéndose en las personas, en torno a la Big Tech y unos estados cada vez menos respetuosos de la intimidad de las comunicaciones.
- Centralizar significó aumentar la escala de hardware necesaria y por tanto justificó la hipercapitalización de la propia Big Tech. La hipercapitalización ha funcionado además como barrera de entrada y ha protegido a la propia Big Tech -y al capital financiero de EEUU- de toda posible competencia exterior.
- Desaparición del espacio deliberativo digital y su sustitución consciente, impuesta mediante algoritmos desde la Big Tech, por una cultura incívica de zascas, troleos e indignaciones que no sólo ha dañado la convivencia sino alimentado la aparición y normalización de corrientes políticas y sociales violentamente reaccionarias y conspiranoicas, cuando no directamente supersticiosas e irracionalistas.
- Devaluación de los comunales digitales al invisibilizar la propiedad y el control software dominante, presentado como servicio en la nube, como si fuera inmaterial, etéreo y libre.
¿No hay red social buena?

Aunque ahora cueste verlo así, hubo una red social distribuida: la web. Si queremos de verdad impulsar una estructura distribuida en Internet que recupere el espíritu de la arquitectura original, todo sigue pasando por instalar un lighttpd o un Apache en nuestro ordenador y jugar a partir de ahí. Con las conexiones a Internet de hoy no hace falta contratar hosting para páginas personales y menos aún depender de un Wordpress o un Google para alojar un blog. Tienes mucho ancho de banda pagado sin usar y memoria de sobra en tu disco duro.
Y luego... hay intentos de hacer buenas cosas en una estructura descentralizada. Aunque desarrollos como Mastodon sacan años luz en calidad y posibilidades a twitter y derivados, siguen viéndose como una mera alternativa descentralizada de software libre, una versión buena de un producto infame. El protocolo que utiliza Mastodon, Activity Pub, permitiría dinámicas mucho más más potentes que el micro-blogging descentralizado. Da oportunidad a herramientas libres con mucha más lógica de comunidad y mucha más capacidad para generar conocimiento y articular aporte.
Además, puede usarse en una lógica perfectamente distribuida que parta con cada ordenador personal guardando su propio espacio para ser, al mismo tiempo, servidor. Llevamos años imaginando todo tipo de cosas en esa línea: un Telegram libre, una gran biblioteca digital distribuida, calendarios colectivos territorializados de eventos, redes para compartir todo tipo de cosas: de apuntes a materiales de obra... Lo cierto es que el mundo que abrió StatusNet / GNU Social y que se consolidó alrededor de Activity Pub sigue siendo una oportunidad desaprovechada.
La cuestión ahora es el por qué. Y la razón es la cultura de uso de la red creada al alimón entre la Big Tech y los medios. Una cultura de adicto agitado y pasivo al algoritmo que si viene a lo libre no está dispuesto a aprender nada por mucho que gane poder y soberanía, sobre todo porque tiene una adicción real al timeline dopado por algoritmos confrontativos que anima la gran máquina social de la Big Tech. Una cultura de ofuscación irresponsable. La misma que nos trajo esas formas políticas tan desagradables que tan problemáticas se están demostrado.
¿En qué nos basamos? Hace más de diez años intentamos algunas cosas sobre GNU Social, pero era difícil sacar a los usuarios de la obsesión y la compulsión que Twitter y Facebook habían alimentado. La gran mayoría de los que participaron en las primeras migraciones quería twitter fuera de twitter y nada más. Si bien la estructura de aquellas primeras apps sobre GNUSocial y luego ActivityPub era descentralizada, querían sentirlo lo menos posible, invisibilizar los nodos y emitir twits sin pensar en nada más.
La consecuencia de una demanda que quería un clónico lo más clónico posible con coste de aprendizaje cero, fue el estancamiento del modelo descentralizado y libre. La reciente aparición y ascenso de BlueSky -descentralizado en arquitectura pero no en propiedad, abierto sólo a medias y en absoluto libre- revela que mientras la cosa sea tener otro twitter definido por la oposición a las consecuencias (sin censura, sin Musk, etc.) y no a las causas (centralización, escasez artificial, etc.), las nuevas variantes de moda tenderán cada vez más a ser socialmente menos valiosas reduciendo el espacio de lo descentralizado, lo desmercantilizado y lo libre.
Nammu y las redes sociales
El desarrollo de Nammu nos está dando nuevas oportunidades de soberanía digital. De hecho, por primera vez nos ha permitido estar en redes sociales en nuestros propios términos. Es decir, a la contra de la Big Tech.
Difundimos nuestros posts automáticamente en algunas redes sociales, sí. Pero los enlaces y comentarios breves que compartimos tienen su RSS y su página nativa en nuestro dominio. En la página de actualidad encontraréis nuestros contenidos de microblogging con dos tratamientos gráficos diferenciados: las noticias de la prensa que compartimos con nuestros comentarios aparecen como en un agregador normal y los comentarios de carácter general como un post-it amarillo entre ellos.
Eso quiere decir, que quien no esté en ninguna red social puede seguir, con ventaja, todos los contenidos, incluidos los de microblogging, como quiera: bien a través de las RSS (entradas, podcast, itinerarios y actualidad/microblogging), bien directamente entrando en la página propia de cada tipo de contenido. Es decir, en lo que a nosotros toca, gracias a Nammu, garantizamos que nadie se pierda nada por no estar en una Red Social.
Objetivo Nammu
Nadie se pierde nada de lo que hacemos o publicamos usando Nammu si no tiene usuarios en redes sociales. De hecho gana, si en vez de usarlas obtiene nuestras publicaciones y comentarios directamente a través del sitio o sus feeds del modo que prefiera.
Y el siguiente proyecto es que el propio blog funcione como un nodo Activity Pub y cualquiera que tenga una instalación del Fediverso tipo Mastodon o un Nammu en su ordenador, pueda federar los contenidos sin necesidad de estar en ningún otro lado.
El objetivo final es estar para los adictos sin crear contenido exclusivo para el monstruo, ofreciendo al mismo tiempo una alternativa mejor que lo centralizado e incluso que lo descentralizado a la que puedan sumarse otros, que para eso, entre otras cosas, es libre Nammu.