Un año más nos llamaron de una productora que hace un programa para RTVE sobre repoblación. Un año más nos pidieron historias. El año pasado les pusimos en contacto con Laura, de Trinomis y nunca más se supo. Ayer les ofrecimos contactos con algunos repobladores que nos parecen significativos en Extremadura, Aragón y Cataluña:
- Juan, profesor de Historia, que se vino a trabajar a Fregenal de la Sierra en un instituto público.
- Ángela, Marta y Bárbara, que montaron una cooperativa de trabajo que hace proyectos de desarrollo rural con fuerte impacto social en el rural aragonés.
- Luismi, profesor de Geografía en la UCM, que se está trayendo su estudio de análisis social a Valverde de Burguillos y está rehabilitando casa en Burguillos.
- Yolanda, que dejó Barcelona para organizar vivienda cooperativa en derecho de uso y una empresa de cosmética e infusiones, recuperando yerbas y especias tradicionales en un pueblo del Pirineo catalán.
No les gustaron. No eran suficientemente visuales para la periodista que llamó. No podíamos entenderlo. Anda que no da buenos planos un día de trabajo en un instituto (Juan), en un centro de empleo (Ángela, Marta y Bárbara) o en una taller que hace infusiones y perfumes sólidos (Yolanda). Finalmente nos dice abiertamente:
- Queremos trabajos manuales: una agricultora, una ganadera...
- Pero el sector primario es sólo el 12% del PIB rural español. Además, si queremos mejorar la vida en el rural y que esto crezca lo que tenemos es que atraer trabajadores cualificados, profesionales, pequeños negocios... y en sectores que tengan más valor añadido que el primario, si no aquí no salimos de pobres en la vida y los jóvenes se seguirán marchando si quieren desarrollar cualquier otra profesión que no sea la de ganadero.
- Ya, pero es que no son visuales. Piensa también en un cestero, un artesano, una quesera...
Acabáramos. Se trataba de reproducir el prejuicio que asimila la vida rural al sector primario, la artesanía y el turismo rural, y repoblar a dejar las aspiraciones profesionales en las capitales y renunciar a trabajar en aquello para lo que uno se formó.
La artesanía no llega al 0,5% del PIB y está en caída, será muy romántico y muy visual, pero ni tiene peso real, ni es lo que va a atraer a gente jóven urbana al rural. Es más fácil que venga a vivir al rural un desarrollador de software, que un artesano de ciudad. Además dinamiza mucho más la economía local y hace de semilla para nuevas cosas. Y ese no se va a proyectar e imaginar aquí si todo lo que se muestra es repobladores que realizan trabajos manuales.
Así que nada, harán un programa muy visual, mucho menos honesto (digamos que como mucho un 12,5% de honesto) y seguramente contraproducente para los pueblos y su repoblación. Gracias por nada. Otro esfuerzo esterilizado por los prejuicios urbanitas.