De la Responsabilidad Individual a la Responsabilidad Colectiva
El cambio fundamental al pasar de la cultura corporativa a la maximalista radica en cómo se vive la responsabilidad:
- En la jerarquía tradicional: Es individual. Cada persona responde por sus tareas específicas con su prestigio y su empleo.
- En la cooperativa maximalista: Es colectiva. Toda la comunidad construye el consenso sobre qué hacer y cómo hacerlo.
La responsabilidad va de la mano con la decisión y la propiedad colectiva. Al gestionar un comunal, el éxito o fracaso impacta a todos:
- Proyectos comerciales: La cooperativa en su conjunto responde ante el cliente. El éxito o el fracaso colectivo es lo que determinará el prestigio de la organización a largo plazo, afectando incluso al currículum de quienes ya no están.
- Proyectos sociales: El entorno juzgará el impacto real y la utilidad práctica del resultado final, no los debates o las posturas individuales que hubo durante el proceso.
- Espacio de trabajo: Dado que todos convivirán en él, su construcción no puede ser una suma de decisiones aisladas, sino un proceso coherente y compartido paso a paso.
Cómo Funciona la Responsabilidad Colectiva
Para que este modelo sea efectivo en el día a día, se requiere:
- Conversación constante: Escuchar y tomar en serio a los demás es clave. Las charlas informales construyen los contextos comunes, que son la base indispensable de cualquier consenso.
- Evitar el aislamiento: El trabajo en equipo requiere apertura. Usar cascos solo se justifica en reuniones remotas densas, para no romper la permeabilidad del espacio físico. Además, las conclusiones importantes se documentan para alinear a todos.
- Obligación de enseñar: Ser experto en algo hace tu aporte relevante, pero te obliga a compartir ese conocimiento para que los demás puedan entender y decidir.
- Gestión del disenso: Quien no esté de acuerdo debe intentar convencer al resto. Si el consenso avanza y falla, el error es de todos. No hay espacio para el ya lo decía yo, pues si no fuiste capaz de generar una alternativa, optaste por no oponerte activamente. Solo cabe el aprendizaje común.
Cómo Funciona la Decisión Consensual Colectiva
La mecánica para tomar decisiones compartidas sigue estas pautas:
- Definición de Consenso: Se considera consenso a la unanimidad o a una mayoría sin rechazo explícito y activo.
- Sin consenso no hay acción: Si algo no es consenso, se considera una decisión por tomar y no se ejecuta.
- Debate abierto: Si existen posiciones activamente contrarias, la discusión continúa en busca de un nuevo acuerdo.
- Alternativas conjuntas: A veces el consenso es probar todas las propuestas alternativas de forma paralela para analizar colectivamente los resultados después.
Los «Noes»: Límites del Modelo
Para funcionar por consensos es necesario establecer ciertos bloqueos a prácticas tóxicas:
- No sin un demos claro: Aunque se escuche a colaboradores, el consenso vinculante que toma la decisión recae en los trabajadores socios, quienes tienen un compromiso a largo plazo.
- No al «aporte por la pega»: No se trata de buscar todo lo que puede salir mal. Si no hay oposición frontal, la responsabilidad es buscar soluciones con entusiasmo y ánimo para sacarlo adelante, no frenar para evitar fricciones.
- No escudarse en el «no sé»: Nadie queda al margen de un proyecto por ignorancia. Con los recursos de la cooperativa, todos aprenden lo necesario porque todos hacemos de todo.
- No sobredimensionar los rechazos activos: Las negativas suelen nacer de falta de contexto, sesgos o aversión al riesgo. Rara vez indican una ruptura de valores profundos (y si ocurriera, debe debatirse abiertamente para evitar la frustración grupal).
Los «Síes»: La Nueva Cultura
Esta forma de organización transforma profundamente el ambiente de trabajo:
- De vencer a convencer: La dinámica de las votaciones competitivas desaparece para dar paso al esfuerzo por convencer a los compañeros de equipo o, al menos, convencerlos de intentarlo.
- El centro de la organización: La conversación, el aprendizaje constante, la creación de contextos y la documentación se convierten en el eje fundamental de la vida cotidiana de la cooperativa.