Un principio que rompe con la lógica del mercado
El cuarto principio cooperativo maximalista establece que las organizaciones maximalistas «no tienen ánimo de lucro» y que «el trabajo se retribuirá con principios de suficiencia —teniendo en cuenta las necesidades particulares— e igualdad, evitando la aparición de cualquier tipo de privilegios y grupos diferenciados por sus ingresos».
Esta formulación, aparentemente sencilla, contiene una ruptura radical con la lógica dominante:
- No se trata de distribuir la máxima cantidad posible de excedente entre sus miembros.
- El salario deja de ser un precio por el trabajo vendido y se convierte en un instrumento al servicio de la vida colectiva.
- La retribución no es una recompensa individual, sino un medio para que cada miembro pueda desarrollar su aporte a la comunidad.
La estabilidad como condición de futuro
Un sistema retributivo basado en las necesidades de cada uno y la igualdad de todos no es solo una cuestión de justicia interna. Es una condición para la planificación a largo plazo:
- Cuando los ingresos dependen de la maximización del excedente, la organización queda atrapada en el cortoplacismo.
- Un sistema estable y predecible, anclado en las necesidades reales, libera a la colectividad para pensar en horizontes más amplios.
- Permite acumular excedentes no para repartirlos, sino para invertirlos en el comunal propio y en la mejora de condiciones del entorno: formación, infraestructura, nuevas líneas de trabajo, iniciativas de apoyo y dinamización de la comunidad y recuperación del entorno natural y productivo. El caso de la Compañía Maximalista S.Coop. es ilustrativo: gracias a un sistema retributivo que no drenaba los excedentes hacia los ingresos personales, la cooperativa pudo:
- Acumular el capital necesario para fundar y financiar, tras veinte años de trayectoria, la Fundación Repoblación. Sin ese ahorro colectivo, sin esa decisión de anteponer el comunal al beneficio individual, la iniciativa habría sido inalcanzable.
- Asegurar los fondos necesarios para respaldar a los miembros y sus familias en situaciones de emergencia: atención sanitaria, apoyo a situaciones de crisis económica en la familia directa y el entorno, etc.
- Resolver en común la cuestión de la vivienda, invirtiendo el comunal en rehabilitar o alquilar viviendas, según las necesidades, de los trabajadores socios.
- Apoyar a fondo perdido la formación de cooperativas de trabajo en España y Uruguay.
- La retribución suficiente e igualitaria no empobrece a los trabajadores; les da potencia y recursos para ser en agentes de transformación social a mayor escala.
El sistema de distribución: salario base y necesidades particulares
El modelo propuesto combina igualdad y suficiencia mediante un mecanismo transparente y participativo:
- Salario base igual para todos: una retribución mínima idéntica que cubre las necesidades básicas universales (alimentación, vivienda, transporte, salud y un margen para imprevistos). Es el punto de partida no negociable.
- Declaración individual de necesidades particulares: cada miembro declara periódicamente aquellas necesidades adicionales que el salario base no cubre y que considera relevantes para su desarrollo y su aporte a la comunidad (formación, desplazamientos familiares, bienes culturales, etc.).
- Ponderación y ajuste colectivo: las declaraciones se debaten entre todos. No es un trámite burocrático, sino un ejercicio de transparencia y confianza. No se discute la necesidad particular sino la capacidad para hacerle frente desde el comunal. La colectividad valora cada necesidad, la pondera con los recursos disponibles y acuerda los ajustes al salario base.
- Revisión periódica: la retribución se revisa, en principio, con la misma periodicidad con que se renuevan los compromisos personales, incorporando los cambios en las circunstancias personales o en la situación de la colectividad. También puede modificarse por cambios en las necesidades (tener un hijo o problemas económicos en el entorno familiar) o el entorno (trabajo en un nuevo lugar, por ej)
La condición de fondo: el compromiso de ahorro en común
Este sistema solo funciona si va acompañado del compromiso de no «convertir ingresos colectivos en ahorros particulares»:
- «Todo el ahorro posible se integra en el comunal».
- La seguridad de cada uno no reside en la cuenta individual, sino en «el trabajo colectivo y el comunal».
- La retribución suficiente e igualitaria no es una técnica de gestión salarial. Es una opción civilizatoria: la decisión de poner los recursos al servicio de la vida compartida y de las generaciones futuras, renunciando a la ilusión de la acumulación privada como garantía de seguridad.
Como el ejemplo de Compañía Maximalista S.Coop. y la Fundación Repoblación demuestra, esa opción no solo es posible, sino que abre horizontes que el individualismo ni siquiera alcanza a imaginar.
Pasos prácticos para la implementación inicial
- Asamblea de toma de consciencia: Abrir un debate colectivo sobre el significado de la retribución suficiente e igualitaria: qué implica, por qué es necesaria y cómo se diferencia de un sistema salarial convencional. Compartir los ejemplos maximalistas como referencia.
- Cálculo del salario base: Establecer, con la participación de todos, el importe del salario base que cubra las necesidades básicas universales. En nuestras organizaciones usamos de base el SMI, pero en general se debe partir de datos objetivos (coste de vida local, canasta básica) y someterlo a consenso.
- Diseño del procedimiento de declaración de necesidades: Crear un instrumento sencillo y claro para que cada miembro declare sus necesidades particulares, sin exigencias probatorias ni interrogatorios. La confianza es la base.
- Primera ronda de declaraciones y asamblea de ponderación: Cada miembro presenta su declaración. La asamblea debate cada caso, no para juzgar, sino para comprender y ponderar colectivamente el alcance posible. Se acuerdan los ajustes al salario base para cada persona.
- Establecimiento de la periodicidad: Definir el plazo para la revisión ordinaria del sistema (anual, semestral) y los criterios para revisiones extraordinarias (cambios en la situación de la colectividad, el entorno o de algún miembro).
- Formalización del compromiso de ahorro en común: Incorporar al reglamento interno o al documento de compromisos comuneros la cláusula de que todo ahorro generado por la actividad colectiva revierte en el comunal, no en beneficios particulares.
- Seguimiento y evaluación: Crear un espacio de revisión periódica para evaluar el funcionamiento del sistema: si las necesidades declaradas se están cubriendo adecuadamente, si el salario base sigue siendo suficiente, y si el ahorro colectivo avanza según lo previsto.
- Documentación y difusión: Registrar el proceso, los acuerdos y los aprendizajes para que sirvan de referencia a otros grupos y para que los nuevos miembros puedan comprender el sistema desde el primer día.