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Qué significa mejorar las condiciones materiales y culturales de los trabajadores y su entorno

Este principio da a la cooperativa, o en general a cualquier organización que adopte los principios cooperativos maximalistas, un fin social: luchar activamente por mejorar las condiciones de la comunidad mayor en la que se inserta. La clave: crear un sistema sostenible basado en un fondo cooperativo que recibirá un porcentaje fijo de los excedentes anuales y estará destinado a financiar iniciativas de mejora de las condiciones del entorno.

Qué significa mejorar las condiciones materiales y culturales de los trabajadores y su entorno
Contenido

Un principio que trasciende las fronteras de la cooperativa

El sexto principio cooperativo maximalista establece que «el compromiso social no puede ser simplemente estético o declarativo» y que el esfuerzo difusor y la capacidad económica de la cooperativa debe contribuir, sobre todo, «al establecimiento de nuevas sociedades cooperativas de producción» y complementarse con «iniciativas más amplias tendentes a mejorar las condiciones materiales y culturales de los trabajadores por medios cooperativos».

El maximalismo da a la cooperativa un fin social: luchar activamente por mejorar las condiciones de la comunidad mayor en la que se inserta. No se trata de filantropía, sino de una necesidad estratégica y de una exigencia moral cuyo horizonte es la restauración de la comunidad humana.

De la cooperativa a la aglomeración cooperativa

La cooperativa no puede limitarse a sostener su propio funcionamiento. Debe impulsar la formación de una red de iniciativas que abarquen distintos ámbitos de la vida en su entorno directo:

  • Nuevas cooperativas de producción y consumo: compartiendo conocimientos, experiencia y recursos.
  • Fundaciones: impulsando causas de largo aliento necesarias para la comunidad local en su conjunto.
  • Asociaciones de difusión cultural: recuperando la cultura como un bien común, no como una mercancía.
  • Otras formas de cooperación: cooperativas de vivienda, de servicios, etc.

Se trata de abordar las necesidades de la comunidad mayor en su conjunto. El foco debe estar en el desarrollo productivo, pero eso no basta si faltan viviendas, servicios, infraestructuras o tejido cultural. Por eso, los maximalistas entendemos que la acción social cooperativa debe extenderse a áreas como:

  • La vivienda: promoviendo cooperativas de vivienda en derecho de uso y proyectos de rehabilitación de patrimonio.
  • El bienestar social: a través de servicios como guarderías, atención a mayores, refuerzo escolar, etc.
  • El acceso a la tecnología y el conocimiento: combatiendo la brecha digital y fomentando el conocimiento libre.
  • La formación y la cultura: creando alternativas a una degradación que empobrece la vida, devalúa el trabajo y alimenta la pasividad.

Pasos prácticos para la implementación inicial

  1. Mapeo de necesidades del entorno. Realizar un diagnóstico participativo de la comunidad en la que se inserta la cooperativa, identificando carencias en áreas como empleo, vivienda, formación, cuidados, cultura o desarrollo productivo. No se trata de «salvar» a la comunidad, sino de entender sus necesidades reales y cómo el trabajo cooperativo puede contribuir a resolverlas.
  1. Debate sobre el papel de la cooperativa en su entorno. Abrir una asamblea para discutir el alcance del compromiso social: ¿a qué necesidades concretas se va a responder? ¿qué recursos y capacidades se pueden movilizar? ¿qué iniciativas complementarias (cooperativas, fundaciones, asociaciones) se pueden impulsar?
  1. Establecimiento de un fondo de inversión en la comunidad mayor. Definir un porcentaje fijo de los excedentes anuales destinado a financiar iniciativas de mejora de las condiciones del entorno. Este fondo debe ser independiente de las reservas de la cooperativa y estar gestionado colectivamente.
  1. Creación o apoyo a una entidad específica. Si se cuenta con recursos suficientes, valorar la creación de una fundación o asociación que canalice la inversión social de la cooperativa y permita desarrollar proyectos a largo plazo, con personal y recursos dedicados.
  1. Impulso de nuevas cooperativas. Diseñar un programa de acompañamiento para la creación de nuevas cooperativas de trabajo en el territorio, compartiendo conocimientos, experiencia y recursos. Esto puede incluir formación, asesoría legal, cesión de espacios o incluso inversión inicial.
  1. Colaboración con iniciativas existentes. Identificar y establecer alianzas con otras cooperativas, asociaciones y organizaciones sociales que ya trabajen en temas o territorios similares para ganar perspectivas y sumar fuerzas.
  1. Planificación de economías de alcance. Analizar en qué áreas la cooperativa puede diversificar su actividad para generar sinergias con el entorno: espacios, equipos, conocimientos, redes de contactos. Buscar oportunidades de generar valor comunitario a partir de lo que ya se hace.
  1. Documentación y difusión. Registrar el proceso, los proyectos y los resultados para construir una memoria colectiva y evaluar nuestro impacto en las condiciones materiales y culturales del entorno. ¿Ha mejorado el empleo? ¿Ha aumentado la oferta de vivienda? ¿Se ha fortalecido el tejido asociativo? ¿Se ha revertido la despoblación en los pueblos en los que vivimos?
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