La Doctrina Lawrence puede leerse, y así lo hacemos nosotros, como una guía estratégica para enfrentar cualquier tipo de conflicto sin convertir a las personas en medios de un fin («ganar»), aceptando que son fines en sí mismos y que sólo el poder arbitrario y las estructuras sociales injustas, no las personas, deberían verse dañados como consecuencia directa o indirecta de nuestra acción colectiva para transformar las cosas.