Se trata de que el ruido y la superstición no nos impidan pensar y aprender individual y colectivamente. Ruido son las «redes sociales», sobre todo cuando se convierten en «identidad digital» apremiante y exigente o cuando se las considera al nivel de los periódicos (por mucho que los periódicos se empeñen en bajar su nivel para acercarse a las redes sociales). Superstición es pensar que Google o la IA proveen de conocimiento. Tenemos dos barómetros imprescindibles, el silencio en el escritorio y el tiempo de lectura «de verdad», el dedicado a los libros.