El escándalo en torno a la resolución de las ecuaciones de Navier-Stokes -con, no por ChatGPT- refleja desde varios ángulos simultáneamente dos cosas: el poder coactivo que genera la centralización en la Big Tech y... algo más profundo, la inadecuación del sistema de propiedad privada -desarrollado hasta el ridículo como «propiedad intelectual» cuando existe una máquina útil para transformar de forma directa el conocimiento social en trabajo social. Hoy las citas son de un viejo maestro:z
1. «La naturaleza no construye máquinas, ni locomotoras, ferrocarriles, electric telegraphs, selfacting mules. etc. Son éstos productos de la industria humana; material natural, transformado en órganos de la voluntad humana sobre la naturaleza o de su actuación en la naturaleza. Son órganos del cerebro humano creados por la mano humana, fuerza objetivada del conocimiento. El desarrollo del capital fixe revela hasta qué punto el conocimiento o knowledge social general se ha convertido en fuerza productiva inmediata, y, por lo tanto, hasta qué punto las condiciones del proceso de la vida social misma han entrado bajo los controles del general intellect y remodeladas conforme al mismo. Hasta qué punto las fuerzas productivas sociales son producidas no sólo en la forma del conocimiento, sino como órganos inmediatos de la práctica social, del proceso vital real».
2. «Durante el curso de su desarrollo, las fuerzas productoras de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo cual no es más que su expresión jurídica, con las relaciones de propiedad en cuyo interior se habían movido hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas que eran, estas relaciones se convierten en trabas de estas fuerzas».
Resumiendo: la conversión del conocimiento social en herramienta del trabajo social mediando una gran cantidad de capital fijo (que eso es la IA), coloca las relaciones de propiedad propias del capitalismo en un nivel de contradicción tal que hace posible que toda la estructura social salte por los aires. La revolución no vendrá de la IA ni de sus detractores, sino de los que la usen para generar abundancia.