Para evitar una crisis de deuda, EE.UU. se verá obligado a mantener los tipos bajos y tolerar la inflación, utilizando el control del mercado energético (petróleo) para reforzar su hegemonía. Eso impulsará aún más la fractura social y fiscal en Europa, la devaluación estructural del yen japonés a pesar de las subidas de tipos, y el colapso de activos especulativos como Bitcoin a medida que la liquidez es absorbida por la deuda soberana.