El aparente crecimiento del PIB de EE.UU. podría ser un espejismo financiero, inflado por un ciclo de inversión autorreferencial en el sector de la IA.
El crecimiento no proviene de una demanda orgánica, sino de un bucle cerrado de capital entre empresas tecnológicas. Esto representa una fragilidad crítica en las cadenas de valor y un nuevo modelo de «crecimiento» que podría colapsar si la confianza en las valoraciones de la IA disminuye. La señal apunta a una posible disrupción económica donde las métricas tradicionales como el PIB pierden su significado, ocultando una palanca de riesgo sistémico financiada por políticas fiscales favorables.