La guerra de EEUU contra Irán, también es contra China... y contra Europa
«La crisis presente evoca la que tuvo lugar hace 50 años. Las tensiones de 1973 fueron causadas principalmente por el embargo petrolero impuesto por los países árabes exportadores de petróleo, en represalia por el apoyo occidental a Israel durante la Guerra de Yom Kippur. El final de Bretton Woods dictado por Nixon un par de años antes impulsó la vinculación del petróleo al dólar: llegaron los petrodólares. La recesión tuvo consecuencias muy negativas para las economías occidentales, y generaron problemas significativos para buena parte de su población, pero la consecuencia final fue que, tras la superación de la crisis, EEUU emergió más poderoso. Su influencia internacional aumentó, y especialmente sobre Europa: decayó toda tentativa, a lo De Gaulle, de establecer cierta autonomía respecto de Washington. Se puso fin a las tres décadas en las que las políticas del New Deal y las del Estado de bienestar europeo impulsaron las economías occidentales. Llegaron Thatcher y Reagan. EEUU salió vencedor. La tentación de pensar que, si la crisis energética llega, tendrá la misma resolución, está muy presente.»
«EEUU no sufrirá escasez de combustible, ya que es uno de los mayores productores de petróleo y de gas, y además cuenta con las reservas venezolanas. Washington puede resistir especialmente bien las tensiones derivadas del cierre de Ormuz. Sus empresas pueden obtener beneficios significativos con el aumento de precios. Sus mercados pueden seguir siendo percibidos como un lugar seguro si otras regiones mundiales sufren dificultades. Sus empresas tecnológicas tendrán más peso aún. Si EEUU gana esta guerra, saldrá reforzado, no solo respecto de China, también respecto de sus aliados. El final de la contienda, crisis incluida, conllevaría un aumento del poder estadounidense. Es una manera de pensar que incentiva aún más los deseos bélicos.»