«Para 2050, la hoja de ruta de la Academia China de Ciencias prevé una central eléctrica comercialmente viable con capacidad para generar gigavatios. De hacerse realidad, podría generar en un año tanta energía como todo el petróleo recuperable del planeta.»
«Si se materializara a gran escala, el proyecto Zhuri de China sería mucho más que una innovación energética: se convertiría en infraestructura en órbita, reconfigurando los flujos de energía, estableciendo nuevos estándares de gobernanza y determinando qué países son los pilares de las redes que sustentan el orden energético global. Las ambiciones de China en materia de energía solar espacial representan tanto una apuesta por la influencia estratégica como por la energía limpia. En la emergente era de la energía espacial, ambas podrían resultar inseparables.»