«Las razones del descontento que ha hecho combustión estos días son tan sencillas como demoledoras: un 40% de desempleo juvenil, una educación pública al borde del colapso y hospitales incapaces de atender a la población. A ello se suma la indignación por lo que llaman “elefantes blancos”: grandes proyectos, como la organización del Mundial de 2030 junto a España y Portugal, que consideran un despilfarro frente a necesidades básicas de un país con enormes capas de su sociedad sumidas en la pobreza. “Son inversiones que no responden a lo que necesita la gente”, denuncia Abaakil, que advierte además: “Ajanuch es un personaje odiado por la población, y probablemente el primero que debería ser sacrificado. Pero si las protestas siguen sin respuesta, la crítica puede cambiar de objetivo. Eso pasó en el pasado”».