El sistema financiero en EEUU muestra señales de fragilidad con capacidad de contagio global. En el fondo, una masa creciente de créditos incobrables en un mercado polarizado en el que el endeudamiento «para sobrevivir» del 50% con menos recursos ya no puede justificarse con la esperanza de más ingresos a corto plazo porque la inflación de los productos básicos sigue comiéndose las subidas salariales, cuando las hay.