«El nuevo ímpetu que ha insuflado León XIV al catolicismo es también posible porque existe un vacío social que ha venido a ocupar. En primera instancia, porque este es un instante en que los lazos y los vínculos vuelven a contar. Después de años de entornos en los que el individualismo era la norma y el horizonte, estar con otros comienza a ser importante de nuevo».
«La visita del Papa sirve para recordar la importancia de la realidad palpable: estar unos con otros, formar parte de lo mismo, es hoy muy relevante. El deseo de vínculos está presente, pero pocos partidos comprenden ese mensaje».
«La visita de León XIV ha subrayado dos tendencias importantes para la política en una época de transición: la necesidad de vínculos y la necesidad de ambición en las ideas (o, si se prefiere, de ideología). Oponerse a eso implica mucho más que invocar las posiciones típicas sobre los pederastas y sobre el aborto: requiere ponerse a la altura de la época».