«España se está dividiendo socialmente en dos clases con diferencias que son cada vez más acentuadas en cuanto a recursos presentes y posibilidades de futuro. La vivienda no es más que un ejemplo diáfano de esta división: hay quienes pueden optar a una vivienda en propiedad y quienes no dispondrán nunca de ella, y el número de los segundos está creciendo a pasos agigantados. Es un cambio social significativo y, quien lo identifique políticamente, el primero tendrá mucha ventaja en la carrera del futuro».