El inminente inicio de la explotación de uno de los mayores yacimientos de hierro del mundo en Guinea Conakri, con un rol central de China, ejemplifica la nueva era de la geopolítica de los recursos, marcada por proyectos de escala titánica que generan profundas disrupciones económicas, sociales y medioambientales locales.
La escala de la inversión (18,5 mil millones de euros) y la infraestructura requerida (650 km de vía férrea) para extraer un recurso clave para la industria global, evidencia la dependencia de las cadenas de suministro de nodos únicos y vulnerables. Las graves tensiones sociales y medioambientales que ya está generando (contaminación de aguas, destrucción de modos de vida locales) son una señal de los conflictos que acompañarán la transición energética y la demanda de materias primas, donde los beneficios económicos a nivel estatal chocan violentamente con el impacto en las comunidades.