«Europa se halla en riesgo de convertirse en un "desierto industrial". La deslocalización de las últimas décadas ha llevado a que la UE disminuya su cuota del PIB mundial, hasta 7 puntos, y a que se haya perdido un buen número de empleos. China emergió como el pulmón productivo del mundo, ya cuenta con el 35% de la producción manufacturera mundial, y no parece frenar su crecimiento ni siquiera tras la hostilidad de Trump. Será muy difícil que Europa pueda resistir el empuje de un país que ofrece ayudas estatales a sus empresas y que cuenta con un plan de desarrollo sólido y estructurado. Además, cabe añadir, EEUU está intentando recuperar capacidad productiva y ha implantado aranceles, lo que supone otra amenaza para la industria europea. Durante demasiado tiempo, añadió Orsini, “nos hemos contentado con hacer lo mínimo indispensable”».
«El plan que propuso Orsini, ante la atenta mirada de Meloni, subrayó la importancia del músculo económico: es necesario un mercado único de la energía, un mercado único de capitales y ahorros y una deuda común europea para financiar inversiones estratégicas. En definitiva, es una visión muy conectada con las propuestas de Draghi, esas que han sido mencionadas de continuo desde que fueron enunciadas y que han sido convenientemente relegadas en las decisiones políticas».