Vídeos hechos con IA por influencers que no existen. Acreditaciones que sólo son un puñado de píxeles en un fondo. Relatos de éxito de un producto que nunca se ha testado. Lo que toda la vida se hubiera llamado estafa. Detrás empresas pantalla de producción de complementos, fondos de inversión opacos y una naciente industria audiovisual que no necesita actores ni verdad. Pero que vende a precios realmente bajos.