«Los nuevos hallazgos de la investigación demuestran que el cerebro humano consta de dos sistemas nerviosos ancestrales ingeniosamente integrados: una parte más primitiva que regula los latidos del corazón, la respiración y otras funciones, y otra que nos hace distintivamente humanos, capaces de la poesía, las matemáticas y la reflexión sobre nuestros propios orígenes.
Este descubrimiento podría ayudar a explicar por qué los científicos han tenido dificultades durante décadas para cultivar ciertos tipos de células cerebrales en el laboratorio, y abre nuevas vías para el estudio de enfermedades devastadoras que afectan al tronco encefálico, como la atrofia muscular espinal (también conocida como AME) y la esclerosis lateral amiotrófica (también conocida como ELA o enfermedad de Lou Gehrig)».