Según cuenta Jonathan Haidt, TikTok te ofrece estímulos nuevos cada pocos segundos. Esto bombardea el cerebro con dopamina rápida en unas edades en las que el cerebro es plástico. Al hacerlo «recablea» el sistema de recompensas del cerebro. Por eso, la GenZ, la primera que tuvo tiktok entre los seis y los doce años, tiene dificultades de atención generalizadas y por eso cuando llegan a la mayoría de edad declaran encontrar la vida vacía de sentido, sin propósito. El propósito va ligado a la «dopamina lenta» de la racionalidad, la relación causa consecuencia, el aprendizaje, la lectura, la perspectiva temporal...