La oposición conjunta y explícita de potencias tradicionalmente rivales como India, Pakistán y China a la intención de EEUU de recuperar el control de la base aérea de Bagram es una señal débil de gran calado. Este realineamiento táctico sugiere que la percepción de una política exterior estadounidense impredecible o desestabilizadora puede catalizar la creación de bloques de poder ad hoc en regiones estratégicas. Podría anticipar una nueva doctrina de seguridad en Asia Central y del Sur, donde los actores locales buscan contener la influencia externa y gestionar sus propios equilibrios de poder, incluso a costa de aparcar temporalmente sus disputas bilaterales.