El artículo eleva el debate sobre la IA desde el ámbito tecnológico al de la seguridad existencial, una narrativa que hasta hace poco era marginal. Esta conceptualización de la IA como una posible arma de destrucción masiva es una señal débil que podría anticipar un cambio drástico en la doctrina de seguridad nacional y en la geopolítica. Podría conducir a tratados internacionales de no proliferación de IA, a una carrera por la supremacía en IA defensiva/ofensiva entre potencias y a regulaciones estratégicas que alteren por completo el sector tecnológico.