En 1968, justo cuando Paul R. Ehrlich publicó *La bomba demográfica* , los países en desarrollo, en particular la India, a la que detestaba, atravesaban una transición demográfica y veían caer en picado sus tasas de natalidad. Sin embargo, debido a prejuicios racistas, este notorio misántropo no podía imaginar que estos países pudieran seguir la misma trayectoria que las naciones desarrolladas. Lo más lamentable es que su insignificante obra inspiró políticas de control de la natalidad particularmente crueles, como la esterilización forzada en la India bajo el mandato de Indira Gandhi (1975-1977) o la política del hijo único en China (1979-2015). En realidad, nuestro mundo no sufrirá de superpoblación, ¡sino de escasez de habitantes!