China necesita una ideología alternativa en todos los campos para enfrentar a lo que llaman «Occidente» donde igual caben Egipto que Rusia, EEUU o Europa.
La necesidad de una afirmación ideológica propia en todos los campos, genera tensiones entre el discurso nacionalista y el discurso académico, que al final se traducen en una batalla entre influencers nacionalistas e historiadores por cuenta de unas sandalias del Antiguo Egipto «demasiado bien conservadas para ser auténticas».