«La misma naturaleza de las guerras presentes señala ese desdén por lo humano. Las capacidades actuales permiten rastrear objetivos y atentar contra ellos; identificar infraestructuras críticas, instalaciones militares y centros de poder y golpearlos a distancia. Muestra la vida desde las alturas, aséptica, hecha de datos e imágenes, como el mundo visto desde la noria de El tercer hombre. Genera fantasías de omnipotencia que tienden a confundir poder con razón. La vida es otra cosa y demuestra que, como nos ha recordado este inicio de siglo, la conquista no es lo mismo que la estabilidad. El poder es un instrumento, pero no puede aplicarse a todos durante todo el tiempo.»
«Considerar a quienes tienen otros intereses u otras visiones como representantes del mal lleva a que la vida se convierta en un enfrentamiento permanente y cruel. Ocurre con demasiado frecuencia hoy, en las guerras, en la política y en la economía.»
«Hay muchas otras personas que siguen creyendo en los libros e intentando aportar algo de luz y conocimiento. Somos hoy minoría. Como casi siempre en la historia. No importa.»