«El número de oyentes de la onda larga se ha reducido drásticamente en las últimas tres décadas, hasta aproximadamente 90 000, y el coste de mantenimiento de la infraestructura se ha disparado. Lo que es peor, las exclusivas válvulas termoiónicas -desarrolladas por la propia BBC- en las que se basan los transmisores ya no se fabrican, y solo existen 11 repuestos».
«Los mismos argumentos que provocaron la desaparición de la onda larga también se aplican a la televisión abierta, conocida oficialmente como Televisión Digital Terrestre (TDT) o TDT. Los telespectadores se están alejando de los canales tradicionales para consumir medios digitales en línea, lo que dificulta justificar el gasto en equipos de transmisión convencionales. Por ello, el gobierno y los organismos del sector están evaluando una transición hacia el abandono de las emisiones de televisión tradicionales entre 2034 y 2044».