Los malestares de las derechas: por qué el PP no sabe frenar a Vox
«A los centristas liberales les está ocurriendo lo mismo que a los socioliberales, que cada vez se dirigen más a las clases directivas urbanas. Ese tipo de votante existe, pero solo entre segmentos urbanos con recursos y capital simbólico que suelen poner énfasis en las instituciones, que insisten en la necesidad de consensos, hacen gala de cierta apertura cultural e identifican la totalidad del descontento social con el descontento con Sánchez. Esas ideas dicen bastante más sobre ellos mismos que acerca de la sociedad sobre la que proyectan su mirada.»
«Los malestares que animan a la gente a votar a las derechas tienen que ver con el Nicolás francés, con pequeños empresarios y con autónomos que se sienten maltratados, con las ansiedades culturales que provocan los cambios en el paisaje urbano, con el abandono de las ciudades pequeñas, con las regulaciones que afectan al campo, con jóvenes de clases medias que están entendiendo que su futuro va a ser complicado, con clases medias de las periferias cuyos hijos deben marcharse lejos de su tierra porque no hay empleo, con el mal funcionamiento de los servicios públicos y con el descrédito que sufren los gobernantes (también los autonómicos y los locales) a la hora de solucionar esta clase de problemas.»
«Frente a este tipo de malestar, las llamadas al liberalismo prudente y al respeto a las instituciones, así como poner en el foco a Sánchez, surten poco efecto. El PP no ha sabido llegar a este tipo de votante y es una de las causas por las que no puede frenar a Vox.»