Según las claves que apunta Ryan Burge con los datos de EEUU, la pregunta correcta no sería qué está pasando con el catolicismo, porque no está creciendo en porcentaje de la población. La pregunta sería más bien por qué muchos católicos que ya lo eran en términos culturales y por estar bautizados, están adoptando su propia versión del «encantamiento del mundo» en vez de abrazando la doctrina social revitalizada propuesta por el Papa e involucrándose en el trabajo social. Burge apunta una idea interesante también: la divisoria partidaria es tan fuerte, que los creyentes dan forma a su religión con las consignas del día de sus partidos de preferencia, no al revés.