La convergencia en 72 horas de acciones como los aranceles de EE.UU., el control de exportaciones de tierras raras por China, la nacionalización holandesa de una empresa de chips china y la decisión de JP Morgan de invertir 10.000 millones en empresas de seguridad nacional, señala un cambio de paradigma. Este movimiento abandona la lógica de la globalización y la eficiencia de mercado por una de confrontación geoeconómica y resiliencia estatal. La interpretación del Premio Nobel de Economía como una señal política del establishment europeo para impulsar un programa desfasado sugiere una peligrosa desconexión estratégica de Europa con esta nueva realidad de poder estatal.