Cuando las contradicciones entre los países miembros en cada caso práctico son más graves que entre el conjunto y sus supuestos rivales, es difícilmente creíble que la UE pueda aspirar a construir soberanía europea. Primero se vio con Mercosur, ahora con el caza europeo.
«El llamado a ser el gran proyecto europeo para el caza de sexta generación parece condenado a toparse con los mismos obstáculos y disputas del pasado. El Future Combat Air System (FCAS, por sus siglas en inglés), concebido como el emblema de la autonomía estratégica de la UE en el aire, se ha convertido en campo de batalla entre Francia y Alemania con España e Indra como tercero en liza. París y Berlín vuelven a tropezar en un asunto que ya separó sus caminos hace cuatro décadas.»