La Ley de Creación de Riqueza Comunitaria, aprobada por unanimidad por el Parlamento escocés este año exige que cada gobierno local y organismo público de Escocia elabore un plan de acción para fomentar la generación, circulación y retención de riqueza en la economía local, fortalecer la propiedad local, utilizar la contratación pública como motor económico local, promover empleos dignos y salarios justos, alinear el capital con la participación y el beneficio de la comunidad, y considerar la tierra y los edificios como bienes compartidos.