Ross Douthat critica «Dilexi te» afirmando que «este Papa tendrá más que ofrecer cuanto más se aleje de la generalidad hacia lo práctico, y le diga a la gente no solo cómo pensar en el nuevo mundo, sino también cómo actuar, elegir y vivir».
A nuestro juicio que haga esta recomendación refleja hasta qué punto el puritanismo calvinista ha calado en la mentalidad estadounidense -en su ala izquierda a través del nieto del puritanismo anglosajón, el feminismo- y ya no saben diferenciar el terreno moral del político -por mucho que estén ligados-, el modo de vivir en comunidad de la adhesión a una bandería determinada, tener principios y objetivos comunes de tener una «regla» reguladora de cada posible acción. Dicho de otro modo, no saben distinguir lo que los activistas pueden exigirse a sí mismos de lo que pueden pedirle a la comunidad de la que son parte. Porque la exigencia de coherencia de unos, cuando se extiende más allá de su propio espacio no es totalizadora, sino totalitaria.