Ahora que el sumidero de capital se ha trasladado a la inteligencia artificial, se ha abierto la veda de las redes sociales y sus aplicaciones. Una vez abierta la espita ningún servicio centralizado parece salvarse. Ni siquiera los agregadores.
Slack, que se convirtió en el interfaz por defecto de trabajo en equipo en las empresas, es reconsiderado como la causa de los malos ambientes laborales y la multiplicación de conflictos internos en el mundo corporativo.