El mercado global está transitando de una lógica impulsada por la demanda a una dominada por el riesgo geopolítico. Tradicionalmente, un dólar fuerte deprimía los precios del petróleo al encarecerlo para los compradores con otras divisas. La nueva dinámica, en la que ambos se aprecian al unísono como «activos refugio» durante una crisis, reconfigura las estrategias de cobertura financiera. Esta anomalía tiene profundas implicaciones geopolíticas, pues cambia la naturaleza de los flujos de capital y la transmisión de shocks económicos globales, afectando directamente a las economías productoras de petróleo cuya moneda está vinculada al dólar.