«La infraestructura satelital que se encuentra sobrevolando el espacio aéreo fue construida por estados, heredada por corporaciones y ahora es objeto de disputa entre ambos. En el Golfo Pérsico, la cuestión de quién controla el espacio aéreo ya no es una mera abstracción política. A medida que el acceso a los datos satelitales se fragmenta, estas brechas influyen en todo, desde la rapidez con que se desmiente la desinformación hasta la forma en que los pilotos navegan por un espacio aéreo interrumpido.»