«El funcionamiento diario de una librería cooperativa se asemeja al de una librería independiente, pero su gestión es democrática. Los miembros de la cooperativa —ya sean trabajadores, clientes o una combinación de ambos— compran acciones de la tienda, lo que les permite participar en las decisiones importantes, desde las elecciones de la junta directiva hasta la estrategia a largo plazo. Las ganancias se reinvierten generalmente en la tienda, ya sea a través de programas comunitarios o mediante la distribución de beneficios a los trabajadores-propietarios».