«El atracador sacó el machete que llevaba oculto en el pantalón y golpeó dos veces la encimera del mostrador. Acto seguido, comenzó a exigir el botín en inglés: «The money, money, money; now» (el dinero, ya). Fue en ese instante cuando empezaron las risas, tanto del trabajador como de los clientes, quienes no se inmutaron a pesar de que el asaltante les acercaba el arma a escasos centímetros.»
«Uno de los presentes, lejos de amedrentarse, llegó a responderle con sorna: «¿The money now? ¿Llamamos a la policía?». Según explican los empleados, las tres víctimas estaban convencidas de que el asaltante era en realidad otro cliente habitual con el que habían estado bromeando minutos antes y que acababa de abandonar el establecimiento.»
«La confusión era tal que el propio camarero llegó a agarrar el machete del atracador, señalándole con sorna que el arma estaba «mellada» y que el cuchillo era defectuoso. Ante la falta de temor de sus supuestas víctimas y la humillación de la mofa, el ladrón, resignado y desconcertado, optó por dar media vuelta y abandonar el bar con las manos vacías.»