«Ese propósito no solo depende de la capacidad productiva china, sino de una red de puertos, centros logísticos y corredores ferroviarios que funcionan en dos direcciones: como partes de las cadenas de suministro, también energético, que precisa China y como nodos de expansión mediante la venta de mercancías. Esa red debe funcionar de manera fluida, y es lo que ahora está poniéndose en cuestión. EEUU comenzó su reacción cambiando el régimen venezolano y posicionándose en el Canal de Panamá. China ha abierto la ruta del Ártico con Rusia, lo que establece un punto de conexión que no está mediado por la presencia estadounidense. Una ruta libre por el mar entre China y Rusia. El Ártico posee grandes reservas de gas, entre otros, y significaría una conexión importantísima para las necesidades de Pekín.»