«El inicio de año laboral ha sido duro, porque me ha tocado auditar un programa cuyo código provenía de forma evidente de un sistema de “Inteligencia Artificial Generativa”. Tuve una charla con el responsable para entender su visión, y esta se resumía en que daba igual que le hablase de problemas de seguridad, fugas de memoria y consumo de recursos exagerado, porque no le interesaba su mantenimibilidad: pretendía lanzarlo una única vez, y olvidarlse de el para siempre. Al plantear que, si a futuro, dicha casuística se volviese reproducir podría necesitar relanzar dicho código, su respuesta fue que le parecía irrelevante, porque “generaría código nuevo desde cero cuando hiciese falta”. En ese momento tuve un pensamiento intrusivo que no logro quitarme de la cabeza: están fabricando servilletas de papel.»