«Argüello no es un progresista, pero tampoco un neoliberal. Es consciente de que nada produce tantos ateos como una sociedad que sitúa el éxito personal y el dinero en el centro. La fragmentación y el aislamiento, la pérdida de lazos y vínculos, son efectos de esa clase de articulación social. La conciliación entre las posiciones claramente conservadoras, en un sentido, y la necesidad de justicia social, en otro, le permite ejercer una mediación inusual en el seno de la Iglesia española. En un momento difícil».
«León XIV ha puesto sobre la mesa un documento que aborda estos tiempos, coloca límites innegociables y ofrece vías de salida. No se trata de la IA, sino de un cambio de época al que están empujando desde sectores de poder ligados a la tecnología, y al que se quiere responder con una posición a la altura del desafío. Lo dijo Arguello: hay cuestiones éticas, políticas, sociales y materiales de fondo. Esta sistematización en un texto solo ha provenido de la Iglesia: las opciones políticas se mueven en entornos demasiado parciales».
«La situación hoy exige salir del asistencialismo, porque esta es una sociedad altamente insegura: un mal paso puede sacarte del juego y quizá no vuelvas a participar en él. La presencia en los barrios de clases medias altas y la caridad para con los más necesitados era la postura del neoliberalismo. Estos son otros tiempos».
«El mundo ha entrado en una nueva época. El catolicismo está ajustando piezas internas para girar hacia un nuevo lugar, está trazando alianzas, “ladrillo a ladrillo”, con los actores sociales y políticos y está intentando acercarse a partes de la sociedad que ha perdido. Quiere convertirse en un motor».