«La crueldad hoy está institucionalizada e industrializada. Y sí, vivimos tiempos más crueles porque hace 20 o 50 años había instituciones que mantenían unida la moralidad de la humanidad. Había valores compartidos; pero, más importante aún, había movimientos políticos e institucionales que defendían valores como la dignidad humana y la igualdad. Esos movimientos eran lo suficientemente fuertes. El problema es que hoy la crueldad no tiene límites porque los movimientos políticos que la contenían están debilitados. Un buen ejemplo es el plan presentado por Jared Kushner para convertir Gaza en un centro turístico con grandes hoteles. ¿Crees que, por ejemplo a finales de los 70 u 80, habría sido posible decir algo así en un espacio público? Habría sido imposible, no solo porque es una mierda de idea, sino porque había movimientos políticos que avergonzarían hasta la muerte a una persona capaz de proponer algo así. Estoy segura de que entonces había gente que ya pensaba como Kushner. Pero estaban solos, no se atrevían a hablar en voz alta y no disponían de maquinarias bien financiadas».