Hilo del Fediverso · publicado por @maximalismo@maximalismo.blog

Maximalismo @maximalismo@maximalismo.blog 5 de abril de 2026, 10:03 · Noticia
La disneyficación de la economía y el trabajo y sus consecuencias políticas
La disneyficación de la economía y el trabajo y sus consecuencias políticas
La disneyficación de la economía y el trabajo y sus consecuencias políticas

Lo cierto es que esa bifurcación atraviesa nuestra sociedad: se produce al mismo tiempo la degradación sistemática de los servicios y bienes estándar y la elevación de precios de los servicios y bienes mejorados. Hay ámbitos muy evidentes: los transportes, la comida o los servicios de las plataformas. Como de costumbre, los cambios aparecen aparece con una promesa ventajosa: los precios bajan y atraen al cliente. Más tarde el mercado se concentra, lo barato deja de ser tan barato y lo caro se vuelve más caro. Con el tiempo, la mínima calidad, esa que antes se ofrecía en los bienes o servicios estándar, solo se puede conseguir con un suplemento. La cuerda se va estirando hasta que la calidad es ínfima en lo estándar y hay que gastar mucho más para obtener algo satisfactorio.

Esa bifurcación aparece en el recorrido formativo y, por supuesto, en la trayectoria laboral. Los títulos que tienen valor real los expiden universidades muy concretas. Hay muchas personas con educación superior que no encuentran cómo hacer valer su grado o su máster en el mercado. Al igual que en otros campos de la sociedad, el recorrido ha llegado al mismo lugar. De una época en la que el acceso a la universidad se democratizó y se sumaron a las aulas los hijos de las clases trabajadoras gracias a un sistema público de precios bajo, se pasó a otra en la que el precio de la educación se ha multiplicado, y en el que los títulos que de verdad aportan recorrido laboral los expiden pocos centros, la mayoría de élite.

La izquierda es mejor aceptada por quienes han visto cómo lo general se ha visto degradado, y la derecha por quienes han visto que la exclusividad les ha dejado fuera de sitio. Es uno de los fenómenos más significativos de los últimos años, ya que hijos de las clases con recursos están descubriendo que el lugar al que se dirigían está ocupado. Les esperaba una gran consultora o un despacho jurídico de prestigio, o un cargo directivo en la gran empresa, y lo que han encontrado son largas jornadas laborales con salarios decepcionantes y una posibilidad más estrecha de progresar de lo que esperaban.

Cada uno de estos sectores encuentra sus chivos expiatorios. Los progresistas señalan a los caseros, porque entienden que el precio de los alquileres es el principal problema, y los conservadores señalan a los boomers de pensiones elevadas. El chivo expiatorio contiene una solución reconfortante porque les permite conservar la autoestima (son gente de valía explotada por viejos acomodados) y porque justifica su malestar con quienes, en teoría, están taponando su ascenso. Pero lo cierto es que el trabajo profesional para las clases formadas se está partiendo en dos, y unos se dirigen hacia la estandarización, y por eso sus opciones vitales menguan, y los otros no alcanzan los entornos de exclusividad, con lo que caen en la escala social. Ni unos ni otros tienen para para pagar la fila rápida en el parque de atracciones del éxito laboral, y eso es complicado de encajar. Y ahora llega la IA.

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