«Estos anuncios catastróficos, una táctica clásica en la industria de la ciberseguridad, parecen una maniobra publicitaria. Cuanto más peligrosos parecen los modelos de los dos gigantes de la IA, OpenAI y Anthropic, ambos en camino a Wall Street, más sofisticados se presentan, incluso a riesgo de ser tachados de irresponsables. «El bombero pirómano aconseja a los vecinos que compren extintores», bromeó Charbel Raphaël Ségérie, director del Centro para la Seguridad de la IA, a finales de agosto.
Finalmente, también es una forma de presionar al regulador. Esto quedó patente el pasado junio en una nota del Consejo Francés de IA y Digital, copresidido por Anne Bouverot y Guillaume Poupard, dos figuras destacadas del sector tecnológico francés, tras las restricciones de acceso a los dos nuevos modelos de Anthropic, que lo limitaban exclusivamente a ciudadanos estadounidenses en nombre de la seguridad nacional. El supuesto peligro de las tecnologías más avanzadas justifica entonces que «solo un puñado de actores» deba tener acceso a ellas, con un mayor control que «limita la competencia y la innovación abierta», señaló el consejo».