«En el caso francés, el poder adquisitivo individual se triplicó entre 1975 y 2024, pero, una vez excluidos los gastos fijos (vivienda, suministros, telecomunicaciones, seguros), el 'poder adquisitivo discrecional' solo ha aumentado un 50 % en cincuenta años, según los cálculos del INSEE. Esta diferencia entre gastos e ingresos, que lleva a que exista mucho menos disponible para consumo o ahorro, explica buena parte del descontento. Los ingresos no han aumentado en proporción para una buena parte de los ciudadanos españoles porque no solo los salarios no han crecido lo suficiente, sino porque, al igual que los franceses, los gastos en bienes fijos han aumentado sustancialmente. Ahora, incluso bienes como los alimentos o la ropa, que vivieron un tiempo de precios bajos, están encareciéndose, con lo que el margen se recorta todavía más».
«El mar de fondo apunta hacia un funcionamiento de la economía que está restando margen de acción económica y vital a sectores muy diversos. Es estructural, no coyuntural».